Despidiendo a mi Abuelo

Hablar de Don José Hasbun es hablar de un hombre visionario, perseverante, trabajador, práctico, sencillo y bondadoso.

Un audaz emprendedor.  Un hombre honesto y luchador.  Un hombre positivo.

Nunca se quejó. Cuando uno le preguntaba cómo se sentía, a sus 88 años, él siempre contestaba “muy bien”.

Tenía un gran espíritu que nos contagiaba a todos. Si él a su edad no se queja de los problemas, ¿como podíamos tener el valor nosotros de quejarnos de los nuestros?

Mi abuelo, nos deja un enorme ejemplo de Trabajo. De él aprendimos que las cosas no se hacen solas, sino que hay que trabajar y esforzarse para conseguirlas. Él decía: “el que quiera tener, que trabaje”.

Su niñez lo marcó de por vida, ya que desde los 11 años y sin haber terminado tercer grado, comenzó a trabajar. Luchó por mantener a su familia y, con ell,o asegurarnos a sus hijos y nietos una educación y un futuro.

Era un hombre de carácter fuerte, pero lo tenía que ser ya que en él recaía una gran responsabilidad. Por esta razón, siempre tuvo el trabajo como su prioridad. Sin tener estudios ni conocimientos previos se convirtió en un gran ingeniero y constructor. Fundando Urbanizaciones Hasbun en 1960 y, con ello, afrontando importantes desafíos: como el haber desarrollado y construido más de 6,000 viviendas en nuestra capital.

Mi abuelo tenía un gran corazón. Nos enseñó que nosotros somos el artífice de nuestro futuro y que hay que luchar por ello. Era raro verlo tomar un día de descanso y por eso quizá no lo mirábamos tanto como hubiésemos querido, pero sé que él se sentía orgulloso de todos nosotros.

De él, heredamos la vena de constructores, su dinamismo, perseverancia y sobre todo voluntad de nunca rendirnos. Él nos demostró que todo era posible y que en el camino siempre se arreglaba la carga.

Su ejemplo nos deja marcados a todos. Le damos gracias por habernos formado con valores y principios.

Nos hará mucha falta. Siempre recordaremos las canastas de verduras frescas que nos mandaba todos los sábados a casa de sus hijos. Era su manera de demostrarnos constancia, expresión familiar y amor.

Debemos sentirnos tranquilos que ya está en cielo reunido con mi abuela y todos aquellos que han marchado antes de él. Desde allá arriba nos protegerá e iluminará nuestros caminos.

Me despido de una grandísima persona que, con su trayectoria de vida, deja un legado de apostar por nuestros sueños y dedicarnos a trabajar para lograrlos.  Siempre procurando mantener un balance entre la salud, el trabajo y la familia.

Hasta pronto, Abuelo Chepe….

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